viernes, 13 de mayo de 2011

VISION TRANSCENDENTAL DE LA EVALUACIÓN EN EL SISTEMA EDUCATIVO VENEZOLANO.

                                       
            El desarrollo curricular, en cualquier de sus niveles, está recorrido por un proceso evaluador de triple naturaleza: la evaluación diagnóstica, la evaluación de proceso y la evaluación de término o resultado final. En el buen entendido de que el proceso es circular, no meramente lineal, dinámico en su entraña, es decir, la toma de decisiones, inicial o de proceso, nace de una valoración precisa y de un análisis del planteamiento, de la acción, del contexto y condiciones de la misma y en su caso  de los resultados.
        Por otro lado, en el complejo mundo de la educación, por tantos motivos particulares y cambiante, se realizan diversos procesos evaluadores del currículo que están afectados de las patologías más diversas. Más sin embargo, remontándonos a años anteriores, se tiene la visión que en la época de la formación de la República de Venezuela (1.830), en los documentos de la Ley de Marzo (1.842), se estableció como requisito aprobatorio la asistencia, en la educación primaria; lo que le interesaba era que el alumno demostrará saber leer y escribir correctamente, los principios de la gramática y  ortografía y dominio de la aritmética, todo esto se traduce en una forma de medir los conocimientos a través de exámenes orales que aprobaban o reprobaban al participante, es decir, usaban una calificación cualitativa.  Si bien en la época democrática, en el periodo de “La IV República” se inicia un proceso de modernización con cambios teóricos, conceptuales y de los aspectos instrumentales para realizar la evaluación de los aprendizajes.
          La Reforma Educativa de 1970 plantea por primera vez en tiempo de democracia una gran Reforma educativa que abarca los niveles de educación preescolar, primaria, media diversificada y profesional, en estos niveles la evaluación se adaptaba a los cambios pedagógicos contemporáneos que venían dándose, ya que, se evaluaba en forma integral, continua, acumulativa, científica y cooperativa, otro aspecto resaltante era la promoción automática del primer hasta el tercer grado la asistencia a clases con un mínimo de un 75%, también se promovían alumnos a grado inmediato superior por alto rendimiento a través de pruebas extraordinarias.
            En la ley Orgánica de 1980, se establece que la evaluación viene a formar parte del proceso educativo concibiéndose como un proceso integral, continuo y cooperativo donde se determina de manera sistemática la manera en que se han de lograr los objetivos, en esta ley nos encontramos con cambios significativos en la evaluación que vienen a ser de forma diagnostica, formativa y sumativa, además se fomentaba la participación a través de los procesos de auto y coevaluación, se fijaban varios tipos de prueba como las parciales, finales de lapso, extraordinarias y de revisión, se modifican los porcentajes de las calificaciones y se elimina la realización del examen final de año en todos los niveles.


              Siguiendo el recorrido nos encontramos con la Reforma Educativa en la Educación Básica de 1996, donde suceden cambios en la primera y segunda etapa en el proceso de evaluación de los aprendizajes conceptualizándose con un proceso cualitativo de carácter descriptivo, narrativo e interpretativo; de valorización continua sobre los contenidos y objetivos programáticos. En esta etapa los docentes no usaban escala numérica en su evaluación ya el juicio de valor se hacia de forma descriptiva se apreciaba su acción general y sus rasgos relevantes eran vistos de manera constructiva, interactiva, reflexiva, global, negociable y criticial.
              Ahora en la época democrática de “V República” nos tropezamos con la Gaceta Oficial 36737 del 15/09/99 donde se expresan los logros de los estudiantes a través de las competencias logradas, en bloques de contenidos y objetivos programáticos conforme a una escala literal, según el nivel alcanzado y los logros en las competencias. Como podemos ver a lo largo de este recorrido de los diferentes tiempos se puede observar el divorcio existente entre los nuevos paradigmas de la evaluación con las antiguas formas cuantitativas e instrumentalistas de aprendizaje y saberes de los alumnos ya que este sistema de evaluación no se preocupaba de lo que sucedía internamente en el sujeto que aprende, se evaluaba lo observable y captable por los sentidos, se sentía el rigor de la influencia del positivismo, del conductismo y su transición hacia el constructivismo, el cual iba orientado a la formación integral, basándose más en procesos de aprendizaje que en los resultados del mismo. Sobre esta base surge la implementación de Políticas Educativas para dar respuesta al modelo político-social que dio como resultada el nuevo Diseño Curricular del Sistema Educativo y Bolivariano concibe que la evaluación debe ser cualitativa y formativa centrándose principalmente en los procesos de enseñanza aprendizaje antes que en los resultados como sucedía anteriormente.  

       En conclusión, actualmente la evaluación en el nuevo diseño curricular, es concebida en forma integral que varía según su nivel educativo: Inicial y Primaria Bolivariana será cualitativa según los avances y logros; Secundaría Bolivariana y Educación de Jóvenes adultos y adultas será cuantitativa según criterios, métodos y técnicas de la Evaluación cualitativa; la Educación Especial se lleva a cabo en forma cualitativa resaltando las potencialidades desarrolladas y la Intercultural debe responder a la caracterización de cada subsistema Educativo Bolivariano.






Raquel López

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