sábado, 14 de mayo de 2011

ARBORES DE LA INVESTIGACIÓN EN LA ACTUALIDAD
        
         la investigación es considerada por muchos autores como sinónimo de indagar, inspeccionar, examinar, buscar, todas estas acciones son funciones propias del pensamiento racional del hombre, y él  es quien ante la realidad fenomenológica circundante le irrumpe el deseo y la necesidad de hacer saber del ¿qué?¿, ¿Para qué? ¿Con qué? y el ¿Por qué? de las cosas y los hechos, se siente esa expectación de saber y venir en conocimiento de las relaciones entre los elementos del medio social que lo envuelve. Investigar es una actividad propia del sujeto, sus esfuerzos por crear, modificar, accionar sobre los hechos con la finalidad de  cambiar el orden de las cosas, logrando la solución de los problemas que surgen en el campo del conocimiento.
    Asimismo al hablar de investigación nos estamos refiriendo a una  acción como un proceso creativo, que representa la capacidad del hombre de producir nuevos conocimientos, explicaciones a los hechos, teorías, entre otras. El hombre es el actor principal dentro de su contexto y es quien actúa para transformar o modificar las cosas del mundo y su entorno desde el punto de vista personal, familiar, profesional, laboral y ocupacional. Utiliza todas las habilidades del pensamiento que posee para inmiscuirse en trasfondo de la realidad circundante para construir a partir de ella el conocimiento a través de su experiencia, dándole significado al cúmulo de vivencias presentes en su mundo circundante. En fin el proceso de investigar en la práctica es el camino  para conocer la realidad, es un procedimiento que puede caracterizarse como sistemático y organizado, reflexivo, critico, controlado, que facilita la posibilidad de interpretar hechos, fenómenos, relaciones y leyes; en búsqueda de  plantear problemas y alternativas de solución a situaciones presentes.   Es de hacer notar que el proceso de investigación se ha tratado de explicar desde el punto de vista filosófico y epistemológico,  esto implica el surgimiento de paradigmas que facilitan abordar situaciones que los anteriores modelos no pueden abordar por carecer quizás,  de las técnicas apropiadas.



Johana Bastidas
18147235

VISIÓN PROXEMICA DEL HOMBRE EN EL PROCESO EVALUATIVO


            Las condiciones de medida del potencial humano en el sentido de determinar su plena aplicación. Para Valdés (2000) el Mejoramiento de la escuela y de la enseñanza en el aula entraña un desarrollo educativo continuo a lo largo del cual una persona puede mejorar, una preferencia por evaluaciones formativas en vez de sumativas, y un fuerte vínculo con las actividades de desarrollo profesional. Si la evaluación se orienta al desarrollo o mejora habrán de descubrirse las dificultades personales implícitas en el desempeño de la función, emplearse descripciones exhaustivas que pongan de  manifiesto la situación personal y contextual, e indicarse cómo maniobrar para facilitar el cambio. Puesto  que una vez que los individuos han  agotado sus recursos mentales y emocionales, es poco probable que se sientan motivados para crecer sin la intervención de algún estímulo externo. Dicho estímulo puede darse en forma de juicio de valor de un colega, un directivo, un padre o un estudiante. La retroalimentación proporcionada por la evaluación puede representar el reto, el desafío para que tenga lugar el crecimiento profesional del educador.  Asimismo, es importante tener presente que se puede inhibir el crecimiento como consecuencia de una evaluación que resulte amenazadora, que esté deficientemente dirigida o sea inadecuadamente comunicada.

            En este sentido la evaluación es  el tratamiento de los educadores como un recurso básico de la institución cuya productividad puede ser desarrollada indefinidamente, dependiendo de la  administración. Señalando que la literatura sobre las escuelas eficaces nos proporcionan una idea de lo que es posible. Esta ha descubierto que una dirección escolar en la que participan los educadores, que esté basada en la planificación realizada en colaboración, en la
 solución de problemas de una forma colegiada, y en el intercambio intelectual permanente puede producir enormes beneficios en términos del aprendizaje de los alumnos y del grado de satisfacción del educador y su consiguiente retención. Aunque los educadores en estos contextos pueden o no estar implicados en la revisión del trabajo de sus colegas para propósitos de evaluación formal, no dejan de poner en  práctica una forma de evaluación cuando identifican problemas, se observan unos a otros, comparten ideas, y se preguntan: ¿Cómo lo estamos haciendo?“. Por medio de una definición más específica de los estándares y las competencias para las diferentes  etapas y niveles de la profesión se puede efectivamente apuntar el desarrollo profesional a la necesidad. La evidencia muestra que el desarrollo más efectivo es el que surge efectivamente de la observación mediada y del trabajo con profesores exitosos, que es una de las formas menos costosas de desarrollo profesional continuo.
Johana Bastidas
18147235


CANTIDAD VERSUS CALIDAD DE LA INVESTIGACIÓN
 
Detrás de los indicadores bibliométricos y cienciométricos subyace una teoría tradicional de la ciencia que la identifica con el conocimiento que ella produce, asume esta producción como tarea esencial de la ciencia, y atribuye a las revistas de corriente principal y sus árbitros la capacidad de juzgar el valor de esas novedades. Desde esta perspectiva, el papel de la sociedad se limita a la mera observación de este fenómeno, porque no considera otras metas muy importantes que la ciencia, y específicamente la actividad científica desarrollada en las universidades, debe cumplir, como la transmisión de una perspectiva científica a toda la sociedad. Muchas veces la aplicación de indicadores bibliométricos y cienciométricos a países en desarrollo persigue la comparación obsesiva con países industrializados, y se obvia la problemática social que el conocimiento y la ciencia deben atender.
Renunciar a esta perspectiva es cerrar la puerta a una amplia gama de criterios de medida de orden cualitativo, que pueden ayudar a la caracterización del desempeño científico de investigadores, grupos de investigación, instituciones, disciplinas, sectores o países. La calidad de una investigación y su determinación de acuerdo con el juicio de uno o más individuos, después de un proceso de análisis donde influyen de manera simultánea factores intelectuales, psicológicos y sociales, ha sido un aspecto esencial para el desarrollo de la ciencia, y ha formado parte de ella desde el surgimiento de los primeros canales de comunicación del conocimiento científico, a partir de la segunda mitad del siglo XVII.
La validación de un nuevo conocimiento científico ha precisado siempre del consenso de una comunidad que, por medio de un juicio de expertos no exento de alabanzas y críticas, ha sostenido un robusto sistema de comunicación, generador a su vez de redes sociales e institucionales que conforman los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.

De esta forma, la revisión de pares expertos ha tenido como funciones no sólo la de ejercer el control sobre la calidad de los resultados de investigación que se ponen a disposición del resto de la comunidad, sino también la de incidir en la dirección del desarrollo del conocimiento en las diversas disciplinas científicas. El desarrollo, expansión y consolidación de los sistemas de ciencia y Técnica, no obstante, ha conllevado el surgimiento de nuevas necesidades que emergen de la sociedad y de las propias políticas científicas, que convierten la evaluación en una herramienta clave para la asignación o distribución de recursos materiales o financieros, la definición de nuevos incentivos y la validación de los resultados en ciertas áreas científicas en relación con las necesidades nacionales.
La evaluación de la investigación en el siglo XXI implica una concepción integradora y multidimensional, donde la revisión por pares expertos constituye un elemento más, en conjunto con encuestas especializadas, modelos econométricos, estudios prospectivos y análisis bibliométricos.  Si se considera este enfoque sistémico, los estudios bibliométricos se convierten en un importante aliado de los juicios de expertos.



Mayo del 2011
Luís Suárez
C.I: 11237996
 
 

La Evaluación Educativa Como Investigación
Es principalmente desde la perspectiva económica y particularmente desde el mercado de trabajo que hoy se cuestiona el papel del sistema educativo. El acceso al conocimiento y a determinadas competencias (y no sólo el acceso a la escuela) es visto como el elemento decisivo para participar activamente en los nuevos procesos productivos, por este motivo que tipo de conocimiento o de competencia desarrolla la educación para a ser problema central. De ahí que como educadores, el tema eje para todos los que estamos involucrados en la educación sea la evaluación. La evaluación se ha convertido en los últimos tiempos en un tema recurrente, tanto en el debate didáctico como en las preocupaciones de los distintos estamentos que integran la vida escolar. Para muchos es un tema de difícil solución y de difícil acuerdos, pero indudablemente nos compromete diariamente en los desafíos similares de esta hermosa tarea de educar.
Siendo la educación una práctica social y la evaluación uno de sus principales actos que se lleva a cabo en las instituciones educativas, debemos abordarla desde distintos aspectos: ideológicos, sociales, pedagógicos, psicológicos y técnicos. Porque evaluar es valorar, tiene connotaciones ideológicas ya que tiene que ver con concepciones históricas – sociales que predominan en el contexto que sin duda la condiciona. Tiene connotación social porque se relaciona con la promoción, con el fracaso escolar, con el éxito, con la deserción, donde el proceso de enseñanza y aprendizaje de desarrollan en un clima donde la ambigüedad, el caos, el desorden, los conflictos, están presentes y formando parte de las instituciones escolares. Tiene connotación pedagógica porque tiene peso en la conducta de los diferentes actores sociales involucrados en el curriculum.
Cuando la evaluación es estudiada como instrumento de selección puede transformarse en una práctica clasificatoria y etiquetadora, en donde las investigaciones psicológicas han demostrado lo importante que es para el sujeto la imagen que los otros tienen de él. Tiene connotación técnica, porque es necesario repensar y recrear instrumentos idóneos y confiables que enriquecen el proceso de enseñanza y de aprendizaje.
Se puede definir a la evaluación como el proceso sistemático de recolección y análisis de la información, destinado a describir la realidad y emitir juicios de valor sobre su adecuación a un patrón o criterio de referencia establecido como base para la toma de decisiones. Evaluar es participar en la construcción de un tipo de conocimiento axiológico, interpretando la información, estableciendo visiones no simplificadas de la realidad y facilitando la generación de una verdadera cultura evaluativa. Construir una cultura evaluativa implica incorporar a la evaluación como una práctica cotidiana que realizan todos y afecta a la institución en su conjunto, no ya para sancionar y controlar sino para mejorar y potenciar el desarrollo de sus miembros. De esta manera, la evaluación ya no puede reducirse a una práctica que realizan dese el rol de poderes de unos sobre otros.
La evaluación es un proceso reflexivo, sistemático y riguroso de indagación sobre la realidad, que atiende al contexto, considera globalmente las situaciones, atiende tanto a lo explícito como lo implícito y se rige por principios de validez, participación y ética. Evaluar implica valorar y tomar decisiones que impactan directamente en la vida de los otros. En tal sentido, es una práctica que compromete una dimensión ética, no siempre tenida en cuenta y asumida como tal. Se requiere de un proceso reflexivo que asuma una posición de análisis crítico en torno a las acciones que se realizan conjuntamente con las intenciones que se persiguen. En decir, se hace necesario preguntarse qué se pretende, qué valores están involucrados, cómo se realiza, qué efectos tiene, qué papel asumen los evaluadores, entre otros.
Siendo el conocimiento sobre evaluación una construcción teórica, no es de extrañar que en su práctica convivan diferentes modelos. La evaluación forma parte de un proceso más amplio que supone la gestión y elaboración de un proyecto .Es posible pensar en algunas etapas o fases que habría que considerar en la implementación de acciones de evaluación institucional.


Mayo del 2011
Luís Suárez
C.I: 11237996
 

La cosmovisión del docente en la labor Evaluativa.

 UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL
“ROMULO GALLEGOS”
DECANATO DE POST-GRADO
MAESTRIA EN EDUCACION
MENCION INVESTIGACION EDUCATIVA


La cosmovisión del docente en la labor Evaluativa.

     En los tiempos modernos se vislumbran diversas temáticas en el cual hay que detenerse para su reflexión, una de ellas es el analizar la Evaluación educativa enmarcada en lo contemporáneo. Hablar lo que hoy representa la investigación y evaluación educativa epocal es polisémico, sin embargo para quienes nos encontramos en el ruedo es apasionante ya que a partir de la acción de indagar se nos presenta una oportunidad de conocer lo desconocido y la evaluación educativa está inmersa en ese mar de incertidumbre. Nos hemos acostumbrados a ver al hombre en una sola dimensión, separarlo de su entorno para realizar estudios, descontextualizarlo para realizar generalidades, y realizar generalidades sin tomar en cuenta los contextos y entretramados que están tejidos alrededor de ese hombre estudiado. Realizamos juicios, desde nuestros prejuicios, y creemos que todo efecto lo origina una o varias causas. Estamos convencidos de la linealidad causa – efecto.
    Por tanto, Cada persona es en sí misma, un ser único de naturaleza multidimensional, donde lo biopsicosocial, cultural, ecológico, ambientalista y espiritual se conforma diferencialmente. Así, tanto el objeto de estudio como el sujeto que aprende están sujetos a múltiples y diversas condiciones naturales y circunstanciales específicas. Cada persona se apropia de una cultura socialmente construida que tiene una naturaleza multiforme, la que es expresada a su vez en la diversidad de sus propios contenidos, Así, el aprendizaje humano no puede ser ponderado, medido o controlado de forma absoluta, como hacemos con otros fenómenos o procesos que están menos influidos por el medio externo, por sus interrelaciones y que son ajenos a la naturaleza humana.
    De allí pues, que la Evaluación educativa debe ser multidimensional y multifactorial, atendiendo al sujeto como un ser planetario y no como nos han enseñado a separar, compartimentar, aislar y no a ligar los conocimientos, el conjunto de estos constituye un rompecabezas ininteligible. Como lo establece Morín (1999), en su Obra Los siete saberes Necesarios para la Educación del futuro: “La inteligencia parcelada, compartimentada, mecanicista, disyuntiva, reduccionista, rompe lo complejo del mundo en fragmentos separados, fracciona los problemas, separa lo que está unido, unidimensionaliza lo multidimensional” (p18). Este aporte del citado autor, es también compartido por el autor del presente ensayo, puesto que considera que el docente evaluador no debe cerrarse en el proceso de evaluación cósmica.

     En conclusión, la evaluación educativa juega un papel importante en el proceso de aprendizaje de los estudiantes y estudiantas, puesto que permitirá verificar el nivel de aprendizaje en los mismos, sin embargo esa apreciación, debe tener lugar la cosmovisión del docente en el aula de clase o el espacio educativo, es decir como el docente evalúa y que evalúa, como ese docente considera al alumnos frente al contenido desarrollado; es decir considera al aula de clase como un espacio microcosmico o un espacio de sujetos iguales e idénticos repetibles. Esa visión es la que determinaría una transformación en el proceso de educación, una evaluación planetaria centrada en el cosmo que conforma a los estudiantes y estudiantas.



   Ender A. Carrillo



LA VERDADERA EVALUACIÓN EDUCATIVA

LA VERDADERA EVALUACIÓN EDUCATIVA

     El proceso evaluativo, requiere el mínimo conocimiento por parte de quienes son los protagonistas jurados de una masa, maleable, como son los estudiantes. De acuerdo a los entendidos en la materia, se estructura un proceso con fases evaluativas, que buscan reconocer las habilidades, hábitos de trabajo, actitudes y aptitudes sociales, y científicas, intereses y conocimientos en un área especifica. Sin embargo, puede pasar por alto las herramientas de conocimiento, de valores y predicaciones con ejemplo acerca de todo lo antes mencionado a tomarse en cuenta en el proceso evaluativo. En cualquier nivel educativo, existen debilidades educativas, que demostrando las deficiencias, y siempre recaen, en aspectos de conocimientos que debe mejorar el estudiantado. Sin importar las fases de la evaluación, el talón de Aquiles a conseguir, no es el del docente, son los mismos quienes expresan, que las deficiencias, en los resultados evaluativos aplicados, recaen en los estudiantes, y su “flojera”, o si no en el “sistema educativo”.
De acuerdo a lo antes planteado, la verdadera evaluación, debe comenzar, por la figura facilitadora de aprendizajes, porque si de debilidades se habla, se entiende que los recursos son limitados, el espacio, el calor, la falta de tanto, que todo aquel que está inmerso dentro del sistema educativo, puede hacer su propia lista. No obstante, siempre, es más fácil, dejar que se mejore el mundo mañana, y que lo haga otro, pero nada cambiará sino se comienza hoy, y por nosotros mismos. Es de preguntarse, a quien debe hacerse la verdadera evaluación, ¿acaso, el que toda una sección de 40 estudiantes este aplazada, no merece una revisión  quien  fue el facilitador del aprendizaje? ¿Quién es eje motivador en una clase, así la temática sea la más aburrida? ¿No se conoce  estrategias? ¿Solo se cumple la misión de repetición de la clase? Ni se inventa, ni se comete errores.
    Finalmente, es de reflexionar, y entender que la verdadera evaluación, comienza por el autor de la evaluación, quien  tiene el poder de evaluar, debe haber sido auto/co/ y entre otras formas, evaluador de sí mismo, y de rol que cumple, dentro del proceso educativo. Firmemente se cree, que si por nosotros mismos comienza el cambio, este simplemente ocurrirá, y si este cambio es para mejor, el resultado será el buscado.



Participante:
 Karla Herrera         
C.I. V.- 14.694.775


Mayo, 2011.

viernes, 13 de mayo de 2011

VISION TRANSCENDENTAL DE LA EVALUACIÓN EN EL SISTEMA EDUCATIVO VENEZOLANO.

                                       
            El desarrollo curricular, en cualquier de sus niveles, está recorrido por un proceso evaluador de triple naturaleza: la evaluación diagnóstica, la evaluación de proceso y la evaluación de término o resultado final. En el buen entendido de que el proceso es circular, no meramente lineal, dinámico en su entraña, es decir, la toma de decisiones, inicial o de proceso, nace de una valoración precisa y de un análisis del planteamiento, de la acción, del contexto y condiciones de la misma y en su caso  de los resultados.
        Por otro lado, en el complejo mundo de la educación, por tantos motivos particulares y cambiante, se realizan diversos procesos evaluadores del currículo que están afectados de las patologías más diversas. Más sin embargo, remontándonos a años anteriores, se tiene la visión que en la época de la formación de la República de Venezuela (1.830), en los documentos de la Ley de Marzo (1.842), se estableció como requisito aprobatorio la asistencia, en la educación primaria; lo que le interesaba era que el alumno demostrará saber leer y escribir correctamente, los principios de la gramática y  ortografía y dominio de la aritmética, todo esto se traduce en una forma de medir los conocimientos a través de exámenes orales que aprobaban o reprobaban al participante, es decir, usaban una calificación cualitativa.  Si bien en la época democrática, en el periodo de “La IV República” se inicia un proceso de modernización con cambios teóricos, conceptuales y de los aspectos instrumentales para realizar la evaluación de los aprendizajes.
          La Reforma Educativa de 1970 plantea por primera vez en tiempo de democracia una gran Reforma educativa que abarca los niveles de educación preescolar, primaria, media diversificada y profesional, en estos niveles la evaluación se adaptaba a los cambios pedagógicos contemporáneos que venían dándose, ya que, se evaluaba en forma integral, continua, acumulativa, científica y cooperativa, otro aspecto resaltante era la promoción automática del primer hasta el tercer grado la asistencia a clases con un mínimo de un 75%, también se promovían alumnos a grado inmediato superior por alto rendimiento a través de pruebas extraordinarias.
            En la ley Orgánica de 1980, se establece que la evaluación viene a formar parte del proceso educativo concibiéndose como un proceso integral, continuo y cooperativo donde se determina de manera sistemática la manera en que se han de lograr los objetivos, en esta ley nos encontramos con cambios significativos en la evaluación que vienen a ser de forma diagnostica, formativa y sumativa, además se fomentaba la participación a través de los procesos de auto y coevaluación, se fijaban varios tipos de prueba como las parciales, finales de lapso, extraordinarias y de revisión, se modifican los porcentajes de las calificaciones y se elimina la realización del examen final de año en todos los niveles.


              Siguiendo el recorrido nos encontramos con la Reforma Educativa en la Educación Básica de 1996, donde suceden cambios en la primera y segunda etapa en el proceso de evaluación de los aprendizajes conceptualizándose con un proceso cualitativo de carácter descriptivo, narrativo e interpretativo; de valorización continua sobre los contenidos y objetivos programáticos. En esta etapa los docentes no usaban escala numérica en su evaluación ya el juicio de valor se hacia de forma descriptiva se apreciaba su acción general y sus rasgos relevantes eran vistos de manera constructiva, interactiva, reflexiva, global, negociable y criticial.
              Ahora en la época democrática de “V República” nos tropezamos con la Gaceta Oficial 36737 del 15/09/99 donde se expresan los logros de los estudiantes a través de las competencias logradas, en bloques de contenidos y objetivos programáticos conforme a una escala literal, según el nivel alcanzado y los logros en las competencias. Como podemos ver a lo largo de este recorrido de los diferentes tiempos se puede observar el divorcio existente entre los nuevos paradigmas de la evaluación con las antiguas formas cuantitativas e instrumentalistas de aprendizaje y saberes de los alumnos ya que este sistema de evaluación no se preocupaba de lo que sucedía internamente en el sujeto que aprende, se evaluaba lo observable y captable por los sentidos, se sentía el rigor de la influencia del positivismo, del conductismo y su transición hacia el constructivismo, el cual iba orientado a la formación integral, basándose más en procesos de aprendizaje que en los resultados del mismo. Sobre esta base surge la implementación de Políticas Educativas para dar respuesta al modelo político-social que dio como resultada el nuevo Diseño Curricular del Sistema Educativo y Bolivariano concibe que la evaluación debe ser cualitativa y formativa centrándose principalmente en los procesos de enseñanza aprendizaje antes que en los resultados como sucedía anteriormente.  

       En conclusión, actualmente la evaluación en el nuevo diseño curricular, es concebida en forma integral que varía según su nivel educativo: Inicial y Primaria Bolivariana será cualitativa según los avances y logros; Secundaría Bolivariana y Educación de Jóvenes adultos y adultas será cuantitativa según criterios, métodos y técnicas de la Evaluación cualitativa; la Educación Especial se lleva a cabo en forma cualitativa resaltando las potencialidades desarrolladas y la Intercultural debe responder a la caracterización de cada subsistema Educativo Bolivariano.






Raquel López