La Educación Bolivariana se define, como un proceso político y socializador que se genera de las relaciones entre la escuela, familia y comunidad; la interculturalidad, la práctica del trabajo liberador y el contexto histórico social, así lo plantea el Diseño del Currículo Básico Nacional (2007), sin embargo para la formación del nuevo Republicano y Republicana que exige la visión del siglo XXI, para la excelencia de los procesos educativos, va más allá de las diferentes conceptualizaciones y opiniones que muchas veces son subjetivas con elementos de cambios solo de formas y no aportes de fondo; en las realidad educativa venezolana.
Uno de los problemas de la educación venezolana con gran evidencia que demuestran la debilidad en la coyuntura dentro de las aula de clases, se observa en el “Modelo principal” de las instituciones educativas en todos sus niveles. Para Beltrán (1984), Se ha visto que la socialización de las generaciones jóvenes se logra por la asimilación de los hábitos, costumbres, tradiciones, ideales y sentimientos, que son bienes y valores de las generaciones adultas. Estos constituyen el tesoro cultural de una comunidad y en su transmisión se asegura la supervivencia de ésta. Por su parte, la escuela se organiza precisamente para sistematizar la transmisión de ese tesoro cultural.
En conclusión, las redacciones y los monstruosos trabajos en los proyectos nacionales que van direccionados a la formación de los niños (as) adolescentes, serán más eficaces cuando la “Materia prima de la Maquinaria Educativa Venezolana” siendo en este caso el profesor o docente, reflexione sobre su rol dentro de la maquinaria educativa y coadyuve a formar y construir; desde lo intrínseco del ser humano al nuevo Republicano y Republicana que nos exige estos momentos de cambios, y deje de ser una materia prima de mala calidad, para convertirse en la verdadera Materia prima de la maquinaria educativa venezolana del siglo XXI.
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